el traje se blanqueó un poco. mientras le enjuago la lavandina veo un siete.
lo tanteo, a ver si se agranda.
pruebo rasgar la tela a ver si aguanta.
pongo el pantalon en el ténder. me quedo con la mitad en la mano.
craaaaaacc. y lo mas triste es que a la luz del día sigue amarillo patito.
Diario de un profesor
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(anterior)
En todo proyecto colectivo llega un momento en el que hay convocar a
personas para que se integren, y la confianza es la única llave útil en
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Hace 1 día