martes

qué, se hirvió el agua del mate, que se hierva, para matar los gérmenes de la yerba... qué derretiste el cable de la computadora con la pava, que se derrita, total para eso es una laptop...
hoy más que nunca, no importa... un tropezón no es caída.
estoy convencida de que todo esto forma parte del ver y no hacer nada. como autocreación de espectáculos que nos dejan sin aliento, nos inmovilizan (nos callan shhhhH!!!) y nos libran a la mera contemplación. por qué si no en el cine está penado charlar? para poder ver las más locas aventuras sin tener que hacer nada, y más aún en el teatro, donde nos sobrecoge la idea de formar parte de la obra, y cuando esto ocurre, no sé si es tan divertido el teatro
yo quiero mirar, y no hacer nada, nada nada. mirar esa catástrofe y quedarme quieta como un animal que pasa desapercibido.
qué pasó! las cosas a nuestro alrededor ocurren rompiendo todos los planes o mejor aun, cumpliendolos y por ser un deseo mal deseado, peores catástrofes se desatan problemas que no pensábamos pesadillas se transforman en el entorno al que la mente se acostumbra temporariamente borrandose la sorpresa, el odio y el amor, quedando lugar allá para una quieta confusión...