jueves

cinco

quizás la mejor hora sean las cinco y media, lo pensé hoy a las cinco y media, un rato antes de que sonara el despertador. ¿las seis por qué no? y, porque ya hay mucha luz, ya salió el sol, y no es para nada la idea de amanecer con el día.
soñaba con cinco, con un número cinco pintado de azul en una camiseta blanca. después me levanté y me puse una camisa azul. mientras me estaba despertando pensaba qué era el cinco. cinco años es cuando empecé a pensar. cuando empecé primer grado, aunque pronto cumplí seis, todavía tenía cinco. el primer día de primer grado lo recuerdo con mucha claridad. y las vocales que aprendí ese verano. que estaba sentada en la mesa del comedor pero ya la cabeza me chocaba contra la lampara. de la escuela, que no pude destapar la plasticola, y la maestra lo hizo y se chorreó todo el guardapolvo. que quise escribir con birome y me dijeron que escribiera con lápiz y no me gustó. eso es un montón para un solo día. qué suerte que no nos damos cuenta de que a primer grado le seguirá segundo y así hasta terminar la secundaria.

luego, 1, 2, 3,
4
5
El cinco es ya una especie de libertad. El cuatro todavìa está atado a la trilogía.
Pero el cinco es una cosa ya de otro color.