martes

a ver...

hoy es un lindo día de verano...voy a salir de compras tranquilamente. las bocinas semáforos las motos autos bicis la basura ...la suciedad de los cuellos de las camisas de los oficinistas de los locales del centro no me van a poner ansiosa ni aceletaré el paso porque ando de sandalias voy escuchando las conversaciones por ejemplo esta, entre dos chicas
-me dice hola. hola, le digo.
iré chancleteando. no voy buscando nada, no tengo nada de concentración
la concentración es estar desconcentrado, para poder así captar mejor lo que venga del ambiente...
cuando estoy en karate haciendo kumite, más que atacar me gusta defenderme. me quedo parada esperando que el otro me dé una piña en el ojo. es un decir no? disfruto las centésimas de segundo me quedo como si no me diera cuenta de que me quiere atacar, me quedo quieta jugando con el último momento, cada centésima voy viendo el brazo...eso es esperar para mí. el resto, no espero nada ni a nadie. no puedo esperar...

también me gusta aunque lamentablemente ya arreglaron las vías de juan b justo
antes estaban como salidas para afuera, en juan be justo y corrientes
pasaba con la bicicleta con todo y traquetaba trac trac saltaba la bici como si me fuera a salir despedida por el aire. saltaba mal. y yo amaba eso, porque veo que los autos van despacitos, cuidando la carrocería en cambio yo quiero destruir la carrocería y que la carrocería me domine a mí y no yo dominarla a ella.
en ese preciso momento dos tensiones se ponen en juego. el cuerpo vibra como loco, tanto que parece va a salir disparado, las manos quieren aferrarse al manubrio como es natural. pero también quieren salir del manubrio quieren prepararse para enfrentar por sí mismas la caída y hacer que el cuerpo no choque contra el suelo.
por un lado, sostenerse a la carrocería, por otro lado abandonar la carrocería y proteger el cuerpo de un shock
alguna vez pensaste qeu tus brazos te protegen?
sí, cuando alguien te quiere pegar, o te caés, con tus brazos podés defenderte del shock.
las dos fuerzas intensas
el cuerpo vibra y las manos vibran sin comprender qué va a pasar
ese momento en el aire en el manubrio, las manos casi ya no se sostienen soy entonces el puro cuerpo junto a la carrocería