no queda otra.
algo me inquietaba ayer en la cena de los cuñados y no dejaba de manifestarlo
pero no podía actuar sobre ello, actuar afirmativamente! era que no había invitado a carol! y estaba en su cuarto perdiéndose de la cena.
cuando por fin pude ver el quid, mi cuñada me dijo: llamala. yo entré en pánico y pude hacerlo. las cosas slaieron bien al fin de cuentas. pero quedé con la mala conciencia, y se arruinó un poco la cena , mi corazón se entristeció.
tengo que contarlo, no sé por qué me pasan estas cagadas.
Marita Chambers, el regreso
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Lanzamos *Contorna* porque confiamos en la repetición (al menos como la
entiende Kierkegaard): “la repetición es la realidad y la seriedad de la
existenc...
Hace 1 día
1 comentario:
ya pasó...
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