lunes

cómo llegué acá?

se preguntaba con lucidez peligrosa una amiga mía
me decía
tengo una hija y me metí en un crédito para pagar una casa propia, por otro lado mimarido
disfurta jugando a los videojuegos y a veces eso me desespera...

bueno, hay muchos lugares adonde uno llega y no sabe cómo corno se metió allí ni cómo saldrá
a veces queremos llegar aun lugar, otras veces queremos salir de él, a veces nos pone alguien a veces nos saca, a veces la sociedad entera nos empuja al olvido o a la memoria una lotería increíble llena de vaivenes y tanto desequilibrios que equilibran todo, y mialgrosamente seguimos aquí.

un día hace diecinueve años, quise escribir un cuento y fui al comedor, y agarré un mueblecito lleno de revistas qeu tenía un modular que se convertía en mesita, era como una mesita de juguete, y para cambiarlo de forma con unos ganchos negros que te agarrabas los dedos, podías darle la forma vertical u horizontal... o ponerle y sacarle la mesita, me apropié de ese mueble y lo puse en mi cuarto, allá me senté y escribí un cuento, me acuerdo que al darle final, esa misma tarde pensé terminé el cuento, y sentí que había trabajado bastante pero había sido muy fácil.
ahora, después de varias visitas a casa, aki mis hermanas ocuparon el escritorio mío y yo desde enero aprox estoy instalada en el living comedor
para terminar con todo este kilombo, el día de mi cumple corrí la mesa del living comedor para armar una pista de baile improvisada, por cuestiones de estirar los pies, acabo de correr la mesa más hacia el centro de manera tal que ahora estoy en el centro geográfico del living comedor y por un minuto parece re contra ridículo y absurdo pero al mismo tiempo la ventana a mi izquierda es muy agradable y ya casi casi parece que encontré mi lugar

siempre pensé o imaginé que me gustaba estar aislada, metida entre cuatro paredes protegida del mundo, eso pensé cuando viajamos el domingo al funeral porque iba en el asiento de atrás y como las dos sillistas de niños de mi cuñado no se pdían mover viajé hecha morcilla con la sillita clavada en la cadera, y me sentía contenida,
sin embargo, me acuerdo muy bie cuando era adolescente entre la una y cuatro y cuarenta y cinco escribía en mi cuarto en nuestra flamante computadora, quince años y a veces me veía rodeada, especialmente de noche, cuando volvía del trabajo por mi madre, padre, hermanos, y seguía escribiendo estaba rodeada, y para sentirse más aislado a veces lo mejor es estar bien rodeado...

a veces tenemos miedo es natural la sociedad es malvada, pareciera que por momentos el único remedio es exponerse y de esa manera superarlo, como si el remedio fuera la enfermedad

la adrenalina es eso, no es agradable, viene un auto y casi te pisa, te cubre un miedo un escalosfrio por todo el cuerpo en ese preciso momento y un microsegundo después el alivio que te relaja todos los músculos, lo llamamos alivio pero no es alivio es adrenalina... tu cuerpo estuvo en exposición total... como un actor en el teatro que todos miran para aplaudir o defenestrar... se siente shockeado y pegado por completo a esas miradas que lo fulminan y llenan de energía...

estoy en el medio del living y bueno, no tiene sentido preguntarse cómo llegué acá, lo que sí es que no tengo ganas de volver a mi escritorio, que me quedaré acá en el centro será una forma de estar completamente desconcentrada... como auquellos escritores que iban al bar a escribir
me acuerdo un día leyendo algo, fernanda laguna citaba a alguien que no sé quién era decía
no no lo leí lo escuché, ella decía que ella había dicho que hay como una presión social que a veces te impide escribir, el escritor respondió tenemos que tomar esa presión y trabajar con ella, escribir con ella.

un escritor no se esconde ni se evade, se muestra como todo buen ciclista, no oculta nada, lo da todo, a su manera, pero lo da todo

las cosas hay que hacerlas, aunque sea mal, pero hacerlas.
así dijo sarmiento.

2 comentarios:

Cecilia Pavón dijo...

te lo robé para mi blog oncesur, me encantó, beso grande

Paula dijo...

:)