viernes

La forma en que nos internamos en el pasado no ha cambiado:

-Yo tengo ochenta y dos años. Ochenta y dos!
-Sí!
-¿En ese momento, recordame, dónde era que vivía tu abuelo?
-En san Huberto, en el rancho. Y ahí nacieron Oscar, Elsa y Lucerito.
-Y yo todavía estaba en Pilmaiquén.
-Sí, hasta que te fuiste a tandil y los chicos hicieron la escuela.
-Que sería más o menos cuando yo tenía...
-Y... si te casaste a los 21.
-Y Mario nació cuando tenías 22.
-O sea que yo tendría. Sí, tenía 33 más o menos, que fue cuando quedé huérfana de madre.
-Y después tu padre.., un año después
-Y ahí me divorcié. O sea que tenía.
-Y... más o menos 34.
-Sí, Leo tenía tres...
-Claro, y a Cel la tuviste a los cuarenta.
-Cuarenta años. Era grande.
-Sí.
-No me puedo quejar. Tuve una vida completa.
-Sí. Te casaste, te divorciaste, tuviste cinco hijos y fuiste a la universidad. Ayudaste a mucha gente.
-A mucha gente. Los pacientes.
-Claro. Trabajaste mucho. Muchísimo.