viernes

me doy cuenta de que no hablo del pánico ni de la depresión. no significa que no me sienta triste, pero lo que escribo es diferente. hace unos pocos minutos sentía inquietud antes de chequear mail.
debo llegar tarde al trabajo y le avisé a mi jefa de ello.
odio llegar tarde, odio no cumplir un reglamento, salirme de la línea.
mi jefa me preguntaba algo más, si el día tal faltaba.
inmediatamente le manifesté que el día tal no pensaba faltar, que iba a hacer al menos cuatro horas de trabajo.
odio faltar, odio llegar tarde, odio perder horas de trabajo, no importa si me las pagan o no.
me gusta trabajar, ser útil, etc. etc. soy patética por eso? jamás.
todo eso no cuadra con un tiempo dedicado a hablar de la tristeza y depresión. en el fondo, es sentirse necesario más triste que relajarse en la depre, o, como dijo F, internarse una vez al año para no laburar.
en vez de ver a fulano como un pobre loco que vive en un psiquiatrico podriamos verlo como una persona muy viva que se interna una vez por año a relajarse.
ninguna de las dos es la verdad para el fulano, pero está buneo el punto de vista numero uno.
no quiero internarme ni tampoco llegar tarde al trabajo.