viernes

esa noche

cada día quiero más a la luna. le tengo cariño, como a una persona viva, a la que quiero abrazar y conversar con ella.
quizás para modificarla, o preguntarle algo, para incidir yo en ella, mientras que en la realidad es ella la que incide en mí.
ese es el misterio de la fe. sentir que somos parte de un plan y al mismo tiempo depende de nosotros mejorar el mundo.

la luna llena, el primer día brilla tanto que no muestra la sombra del conejo. el segundo día aparecen las manchas, y ya, el otro día al ver que le faltaba un pedazo me asombré y preocupé, como si fuera mi culpa que el pedazo se perdiera en el cielo y no volviéramos a encontrarlo, alguien lo cascó como un plato pero a cambio, era de otor color, en vez de blanco, amarillo y ese color es algo que no podría encontrar en otro lugar... guardé el color para siempre y aparte sé que si fuera a la luna, no sería de ese color...

pero antes había caminado por la calle mirando cómo de blanca metálica y llena aparecía y desaparecía atrás de las nubes que volaban a toda velocidad, y en cambio, en la calle no había viento, la luna nos dejó ver uqe las nubes eran blancas, y al verlo, sabía que ella iba a aparecer, bailando, moviendo las caderas....

ayer fue un gajo. cómo cambia de rápido! me da intriga si me voy a dar cuenta cuando sea luna nueva, cuadno no haya luna para nada, porque todo esto empezó en saavedra, cuando la luz de la luna no me dejaba dormir y me di cuenta de que hay cierto dia del mes que nos cuesta un poco dormir y es por la luna llena, que con su luz nos quita el sueño.
y la luna nueva?
no será cuando nos morimos de sueño, ese dia del mes que caemos rendidos, muertos de cansancio, que no nos da la fuerza ni para...