sábado

la vida productiva

Me parece que fue mi madre la que me inculcó esto de la vida productiva.
Todos los días siento el deber de hacer algunas tareas, o una tarea grande. Capaz que son las ganas de torturarme, porque hace como cinco días que debería haber hecho lo que hoy ni siquiera encaré.
¿Y por qué encararlo un sábado, que es día de descanso?
Pero en vez de leer un libro, quisiera depilarme, colocar unas cortinas en la alacena, lavar la ropa...
Y entonces cansar así un poco el cuerpo para poder dormir la siesta, y que mi cuerpo esté despierto y realizar alguna tarea intelectual.
Cuando preparo una clase, o intento reflexionar sobre algún libro que leí, encuentro que mis ideas son muy lindas. Pero antes de llegar a esa instancia, cuántas horas improductivas de depilarse, de lavar la ropa, de ordenar el placard, de cocinar, debo llevar adelante?
El trabajo intelectual es mucho más fácil cuando la casa está ordenada.
Debería, debería, debería... esa es la letanía de siempre.

No me gusta estar sentada mirando boludeces en internet: el diluvio en tal isla, las catástrofes del dólar... es más lindo hacer algo productivo.