domingo

La carta abierta sobre el valor de nuestro trabajo literario


Este breve texto reúne nuestra opinión y la de muchos más acerca del valor de nuestro trabajo literario.

Ese valor, como el de los salarios, se expresa en moneda corriente.

Como consideramos que nuestro trabajo tiene un valor, de no mediar un intercambio económico, entregar el texto que ustedes nos solicitan iría en contra de nuestra creencia.
 
1. ¿Por qué es valioso el trabajo literario?
 
Nuestro valor como autores.
Aunque suene egocéntrico, no importa: a lo largo de toda nuestra vida, la gente ha valorado muchísimo lo que escribimos. Hay lectores que se acercan a felicitarnos, hay lectores que esperan nuestros textos o se alegran si hay un nuevo libro o nos siguen diariamente en los blogs o redes sociales. Por eso sabemos que nuestro trabajo tiene valor.

El valor de un texto inédito no se agota.
Un cuento o texto que hoy no sale a la luz porque no se lo ha querido remunerar, poco puede tardar en aparecer en otra forma. Léase por ejemplo La vida nueva, de César Aira. Los avatares de un texto son incontados, y este aspecto remunerativo es solo uno uno de los accidentes que pueden ocurrirle.
No hay apuro por publicar, el texto ya está escrito. El tiempo en todo caso no hará más que mejorarlo, o al revés, incluso demostrar que no nos gustaba tanto, en cuyo caso, mejor aún no haberlo publicado...
En el peor de todos los casos, un texto siempre puede ser póstumo.

El valor del tiempo invertido en escribir es muy grande.
El hecho de que para nosotros escribir sea relativamente fácil, o que sea nuestro oficio, o que nos salga bien, no significa que tengamos que regalar el trabajo. Justamente porque el tiempo que nos toma escribir un texto no se mide por el tiempo que estuvimos sentados en la silla. Todos sabemos que un texto literario es algo que en realidad tomó toda nuestra vida escribir. Nuestra experiencia, nuestras lecturas, nuestra educación y el esfuerzo concreto de elaborarlo. Es algo demasiado valioso como para recibir "cero" a cambio. 

2 A los anteriores argumentos se suman estos, que son en realidad respuestas a algunos de los planteos frecuentemente presentados por editoriales que no "pueden" pagar por un texto literario
 
"Nuestra editorial es pequeña, esto es un primer proyecto y ojalá que apuestes por él". Nadie lo duda o lo niega, pero en ese caso, ¿no sería más amable ofrecer algo pequeño aunque sea, pero "algo" en compensación, en lugar de "nada"? ¿Irías a la panadería y pedirías un kilo de pan a cambio de nada?
Por más pequeña que sea la editorial, no es cierto que no pueda ofrecer "nada" a cambio. Sería más linda una aproximación en la que se ofrece "algo" por más pequeño que sea, y no "nada".

"Obtendrás prensa, visibilidad, nuevos lectores, traduciremos tu texto...".
¿Acaso tu editorial no se beneficiará en "nada" con mi texto que pretende acopiarse sin resarcimiento? 
Por otro lado, hoy en día muchos escritores publican sus textos en blogs o en Internet, publican la cantidad que quieren y cuando quieren, y tienen miles de lectores mensuales, nacionales e internacionales.
Por último, estamos en el siglo XXI: ya el prestigio no es una reseña en un periódico o publicar en un libro de papel.

"No podemos pagarte a ti, porque si te pagamos a ti, debemos pagarle al resto de los autores que también participan de este proyecto".
Qué suerte que sean tan honestos de querer pagarle por igual a todos, pero si eso lleva a que el pago es "nada" es todavía más desgraciada la situación, porque quiere decir que todos juntos participamos de la misma injusticia. 
Justamente, en varias antologías en que hemos participado, alguno de nosotros ha negociado un mejor precio, y esto redundó en una mejora para el pago del resto de los compañeros. De eso se trata justamente esta discusión.
Muchos de nosotros tenemos familias que mantener, y a veces hasta recurrimos a ese argumento tan básico para hacerle entender a las editoriales que esto es trabajo. Pero ese argumento no suele importarles.
 
"Te hemos elegido especialmente porque representas lo mejor de la literatura de tu país".
Desde ya, muchísimas gracias. Si has llegado hasta mí porque soy tan importante, entonces con más razón espero que algún valor deba tener lo que escribo. Y si no, es doblemente triste, porque ¿qué les quedará entonces a los que son peores que yo?
 
Debe haber todavía más argumentos, que podrían ir completándose, pero estos son as razones principales por las que decimos que no a publicar en su proyecto y los invitamos a reflexionar seriamente sobre este asunto elevando estas inquietudes a quienes crean necesario.
 
Desde ya, muchísmas gracias

Inés Acevedo,
(siguen las firmas en "comentarios")

4 comentarios:

EDUARDO VARDÉ dijo...

Hola, carnicero. Me regala 3 kg de asado para compartir con mis amigos. Estamos celebrando la publicación de mi nuevo libro! Cómo que no! No sea egoista! Cuando usted me pidió el libro no me dio nada a cambio. Es hora de compensar.

Anónimo dijo...

muy lindo cómo aprendiste a valorar el trabajo. te quiero, coqui.

haku.

Anónimo dijo...

Muy bueno, coincido. Me gustó cómo explicaste lo del tiempo que se supone conlleva la tarea del escritor, toda la vida y las experiencias. Agrego una comparación que se me ocurre, un argumento que se suele usar cuando los docentes pedimos mejoras salariales y es que cómo está involucrada la vocación parece que la tarea no tiene un valor monetario.
Comparto y agrego mi firma.
María Mercedes Cáceres.

inés dijo...

y yo a vocè!