miércoles

el tiempo vuela

Hoy supuestamente es mi última clase de karate, aunque pensaba terminar el viernes, pero ya estoy muy cansada.
Cuando supe que estaba embarazada, pensaba que no podía practicar karate y el día que le fui a decir a Sensei Cristian que no iba a ir por un tiempo casi me largo a llorar. Pero cuando se lo dije a Sensei Inoue me dijo "ahora, esperar el tercer mes". No entendí qué me quería decir, pero al otro día por la mañana recibí el llamado de Sensei Eugenia y me dijo que después del tercer mes podía practicar. Así que el 11 de septiembre me acuerdo de mi alegría de planchar el karategui e irme al dojo...Qué emoción y felicidad tan intensa... poder combinar dos cosas que son para toda la vida, el karate y un hijo. Fue una alegría que me hizo sentir llena de energía y vitalidad. Luego, supuestamente puedo volver a practicar luego de 45 días, o sea en mayo...

De todas maneras, me es muy difícil decidirme a dejar karate. Lo dejo también en parte para poder organizar las cosas y trabajar también lo que me falta terminar, que es mucho. No es la panza en sí, pero el cuerpo se cansa mucho y necesita descansar más.
Sin embargo ayer no paré. Por la mañana, cuidar a la gatita y limpié el piso de Paula que estaba lleno de pelos de la gata. Reorganicé las macetas para limpiar bien y le compré unas frutas verduras, galletitas y mendicrim.
Después pasé por la verdulería, almorcé, fui a comprar una bateria nueva para el teléfono, hice llamados de trámites, imprimí las cuentas, fui a pagarlas hasta el rapipago y pago fácil, luego al supermercado y luego me bañé y fui a dar la clase de autobiografía de siete a nueve. Lo cierto es que el cuerpo está lleno de energía, cuando duermo bien se nota la diferencia.


Del taller, hay muchas razones por las cuales las alumnas faltan en este taller de verano.  Algunas tienen alergia, otras tienen un hijo que fue operado, otras se trastornan por el dolar y deciden arrancar una economía se guerra, se mudan, o se tuercen el pie, o se van de gira a chile por trabajo. Los grupos se van desarmando y van quedando los nucleos centrales. No me importa la cantidad de alumnos, excepto por la plata, claro, pero ayer fue una vez que de mi grupito "oh la lá" vino una sola alumna y a mí siempre se me dieron bien las clases particulares. Charlamos un montón, pudimos corregir sus textos en detalle. Ella le esribió una carta a su amigo muerto. El murió en un accidente -un arma se le disparó a su amigo cuando fueron de pesca- a poco de haberse recibido de dentista... Justamente yo le mostré el libro de mauro libertella, donde habla de la muerte de su padre y como consigna le dejé que esribiera sobre su apellido. Hay un capítulo que libertella habla de su apellido y es un tema muy interesante para una biografía. A mi alumna le gustó mucho el ejercicio porque su padre viene del Líbano...