jueves

eran las 7.30

Ayer fuimos al curso del parto, primera clase, yo pensé que el tema principal iba a ser "el útero" "la vagina" "el canal de parto" pero no, se habló más de las molestias del último mes: tobillos hinchados y esas cosas... y también de cómo armar el bolso para ir al hospital.
Yo había ido en short adidas y musculosa, convencida de encontrar colchonetas en el piso donde nos deberíamos poner a concentrarnos en nuestra respiración etc, pero nada que ver.
Me convenzo de que el curso está hecho para que no le rompamos las pelotas a los doctores con mil preguntas inútiles del estilo: si se me hinchan los tobillos eso significa que tengo presión alta y voy a morir en el parto? o algo así...
La partera era dinámica, simpática y nos propuso que la siguiente clase vinieran solo las chicas sin novios ni maridos. Yo estaba de acuerdo, porque me encanta cuando puedo ir a una actividad que es "solo para chicas" no sé, pero los maridos protestaron y algunas chicas dijeron que querían venir con sus maridos igual, yo levanté la mano y declaré que me iba a dar verguenza que los demás papás me vieras con las piernas abiertas -aunque obviamente no mi marido, aclaré- todo es negociable, declaró la partera, y así fue como habilitó a los maridos rebeldes a presenciar la próxima clase, que será del trabajo de parto propiamente dicho. Hoy estuvimos muy inactivas, anunció Ana Laura, la próxima vamos a trabajar.

Ana Laura era un personaje muy particular. Se llama Ana Laura, debe tener treinta y pico, no mucho de pico, más de treinta, y es altísima y flaquísima y de miembros larguísimos, un poco rubia y de piel oscura y bronceada y uñas pintadas de morado, es de esas personas que no sabés cómo puede ser, ya que son flacos como palos, pero se mueven de manera ondulada y quebrada. Descubrí que antes de dar un paso es como si amagara e imaginariamente esquivara algo que se le pone abajo del pie así que termina pisando como en puntas de pie y un poco más adelante de lo que hubiera pisado al principio del movimiento... Parece que caminara saltando un charco. También tiene movimientos muy nerviosos y los dedos de sus manos siempre están muy abiertos y en tensión. Al llegar usaba un pañuelo y se lo sacó y al rato jugaba con el pañuelo haciendo grandes movimientos como si el pañuelo fuera un acorderón, y también se acomodaba el pelo, que parecía que lo usaba en un rodete pero en realidad estaba envelto en sí mismo, sin ningún tipo de gancho o hebilla . Todo el tiempo nos habló de manera súper amable, abierta, directa y franca y cada cosa que dijo la repitió al menos una vez y explicaba todo de manera creativa. Dijo que el útero es como un globo de cumpleaños. Claro, yo pensaba después una partera debe tener este espíritu de fuerza, alentador, positivo...

Muchas mujeres se mostraron calladas, otras fastidiadas por diversas molestias, y varias estuvieron preocupadas por el dolor, queriendo evitarlo a toda costa. Yo me acordé cuando iba a la facultad, y sin querer queriendo siempre que alguein preguntaba algo tonto o absurdo levantaba mi voz para increparlo. Y sí, las clases son grupales, y no sabemos por qué se da esta injusticia tan grande pero los más inteligentes no hablan y los más delirantes son los que toman la voz sin ningún tipo de verguenza. Como a mi me parece injusta esta situación, siempre me puse del lado de los delirantes que toman la voz sin ningún tipo de vergüenza, para reprimir a los delirantes que toman la voz sin ning´n tipo de verguenza... es una actitud infantil pero no la puedo reprimir.

Cuando empecé a escribir esto eran las siete y media pero no había dormido un soto y estaba de pésimo humor así que me acosté y me acabo de levantar, descubrí que cambiarme la horrible remera que llevaba puesta mejoraría mi ánimo y encontré una blusa que me dio nurit y que siempre me quedaba grande pero ahora me anda bien, la ropa linda siempre nos da una alegría.