miércoles

el enfermero

no sé qué regalarle a gustavo el enfermero. media docena de facturas? pero es tan flaco que seguramente me va a decir, ay, gracias, pero no como facturas...
gustavo es re flaco, es el tipico enfermero, ama dar inyecciones y te trata bien, y a sus compañeras les dice, vayan, aprovechen para tomarse un cafecito, yo me quedo acá. trabaja de siete a siete vacunando.
le quiero regalar algo por su amable atención, pero se lo voy a regalar ahora por si después no lo veo. y si nunca lo vuelvo a ver... quiero regalar más cosas. es lindo hacer regalos.
la doctora Beatriz también es re flaca, y re canchera. tiene un uniforme todo naranja y arriba siempre usa una campera de jean, azul o blanca. tiene pelo fino, lacio suelto, es morocha y de uno treinta y pico con ojos achinados, boca finita y sonriente y las dos arruguitas. es re amable. es como esas personas que son flacas toda su vida.
la oficina de al lado es de prenupcial de seis a siete y de retiro de libreta sanitaria de siete a nueve. en la punta está vacunacion infantil, hay colas muy largas, y la oficina es abigarrada con cartones de todos colores. es una oficina patchwork -y eso qeu la vi de refilón- pero del otro lado de las oficinas hay una puerta que da a un pasillo que las conecta a todas... qué loca la arquitectura del hospital. es como un teatro.

cuando subo al colectivo para ir al hospital, siempre llevo un libro, pero nunca lo leo porque me gusta mirar por la ventanilla, y siempre pienso qué piensa la gente. yo creo que dialogan internamente -como yo- dialogan imaginando cómo serán las conversaciones del futuro, o dialogan con un psicoanalista imaginario donde le explican qué piensan, por qué están contentos. o capaz se están intentando acordar de una canción. o capaz se están imaginando algo. ultimamente focalizo en la alegría. como dice gustavo, estar de mal humor no sirve para nada. si total las cosas hay qeu hacerlas igual. un defecto es sobredimensionar las cosas, convirtiéndolas en problema. esto lo dijo el otro dia una compañera. no nos abrumemos inutilmente, dijo.

hoy vienen dos alumnos a casa. son de suiza y saben italiano. siempre que me saludan me dicen chau!