domingo

veinte años

si el fin de semana continuará así, tardaría unos siete días más en ver lost.
pero como el fin de semana termina mañana, es posible que tarde un mes en ver lost.

anoche tuve varios sueños. en el mejor, entraba por una puerta gruesa de madera a una cocina a oscuras, sólo iluminada por un farol, luz de noche. en medio de la penumbra, un cocinero me daba una orden: cortá esta carne en bastones. y me mostraba cómo. era un bife muy fino y muy grande, dispuesto en una mesa de madera. yo intentaba copiarlo queriendo hacerlo de la mejor manera posible. no podía hacerlo igual que él, pero inmediatamente me daba cuneta por qué. en mi afán de copiarlo, estaba usando la mano derecha. entonces daba vuelta el bife por completo y cambiaba de mano y de cuatro tajadas ya había cortajeado el bife en todos los bastones.
en un momento dado, el sol de noche me encandilaba, porque estaba abajo de la mesa, y yo seguía cortando en la oscuridad.
esa escena muestrala razón por la que me gusta cocinar. es que la cocina siempre es el lado b de una casa. y yo nunca me hallé en el living, con la conversación social.
la cocina es el lado al que los invitados no entran...
de hecho tiene una puerta de servicio.
también es el lugar en que en una fiesta se arma el espacio íntimo: cuando vamos a una fiesta en uan casa y varios se sucuchan en la cocina. es como un refugio, lejos del ruido para escuchar claramente lo que dice el otro.
como tambén en una casa, nos gusta quedarnos en la cocina porque sentimos que es el lugar más familiar.

cuando era chica, me subía a una mesada al lado de la cocina y me quedaba mirando lo que hacía mi mamá. la mesada era tan ancha como una baldosa. y tan alta como la cocina. mi mamá se preocupaba porque le parecía que yo me iba a caer arriba de la olla. nunca me caía arriba de la olla. no conversaba con mi mamá ni ella conmigo, que me acuerde solo miraba lo que hacía. un día, cuando tenía diez años, mi mamá empezó a trabajar afuera de casa, y llegamos y mi papá estaba revolviendo carne picada adentro de una sartén, entonces me preguntó: minés, y ahora cómo armo la hamburguesa?
al otro día llegué y vi que en la sartén flotaban papas y zapallos embebidos en aceite tiboi. supuestas papas fritas... creo qeu entonces debe haver sido al día siguiente que empecé a cocinar, prácticamente no debe haber habido un día de mi vida desde en que no haya preparado comida para otras personas. ya son casi veinte años...