sin punk, sin mandarinas no es invierno. esta pollera escocesa me la regaló beatriz, lo cual me recuerda esta foto, que es uno de mis retratos favoritos. si bien la ventana está abierta, es también invierno, o el fin del otoño. cuando empecé la secundaria, tenía una especie de calza negra, recta, y como me quedó corta le agregué un borde recto de tela escocesa. iba por la ciudad por primera vez en mi vida y la gente se daba vuelta a mirarme, yo no estaba acostumbrada a llamar la atención, todo me parecía raro y por eso creo que me pareció natural que la gente me mirara de esa manera. ahora que lo pienso ese pantalón era una de las cosas más estrafalariasque me puse en mi vida. ese escocés era igual que esta pollera, pero en algodón. no sé ni de dónde saqué ese retazo.
después comentaré de mi traje nuevo de karate que vino desde el cielo.
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Hace 6 horas


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