martes

siempre adelante

lo mejor que hice este año fue tirarme de ese trampolín.
fue lo más intenso y es que la edad me da para eso.
todavía puedo hacer cosas así. tirarme de un trampolín de siete metros el primero de enero de dos mil once en mi ciudad natal junto a mis hermanas, sí.
sí!
el vértigo ni el miedo pudieron detenerme. todo lo contrario. me llamaron y atravesé esa sensación para empezar a descubrir que la velocidad y el azul del agua no llegaban a mostrarme el contacto con el material que develeraría que el final de la experiencia era presente...

sí,
...

así fue.