jueves

vida de una cartera


Hay un gesto que solo las mujeres conocen: llegar a nuestra casa y arrojar la cartera en la mesa o el sofá. Qué duda cabe? El mundo está dentro de esa cartera, el huevo primigenio, como diría clarice lispector, vuela y cae, se estrella contra la superficie del sofá, dejando toda esa vida interior para el día después. No sé si hay un gesto más liberador. La cartera es nuestra a miga pero también una esposa que llevamos en las muñecas todo el día, de aquí para allá, esclavas.

la cartera está llena de cadenas: esclavas
la cartera nos maniata: esclavas
es inexPungabl: esclavas


¿Por qué no la ponemos en el perchero?
A veces me lo pregunto
La cartera es tan pesada que si la pusiéramos en el perchero desestabilizaría todo y el perchero caería de cabeza al suelo. De seguro. No. Tenemos que lanzarla por el aire y ver cómo cae. Quizás también le estamos dando un respiro a ella, aun aire, y que descanse, por eso nos gusta dejarla en el sofá.

Tenemos dos cosas de cuero: la cartera y los zapatos. La cartera es la reina y los zapatos son vasallos.
Los zapatos viven en contacto con nuestro cuerpo, recibiendo no solo nuestro peso sino la suciedad del piso.
La cartera jamás,  never ever ever toca el suelo. De hecho, ponerla en el suelo trae mala suerte.

Cuando tenía tres años, mi hermaan y yo nos subimos a la cama de mi madre y encontramos las carteras de mis tías. Desvalijamos las carteras, rouges, espejitos, polveras... no recuerdo sensación más salvaje que estar destripando esas carteras, y las caras de mis tías cuando vieron todas sus polvos regados sobre el cubrecama...

Una mujer mete su mano en la cartera en el subte y empieza a revolver.
Las cosas tintinean y chocan entre sí. Maquillajes contra llaveros, contra celulares, agendas de cuero que hacen un chirrido clueco, cierres internos que se abren y cierran, algunos caramelos, el clack de la tapa de un espejo qeu se cierra, un click de una birome retráctil, todo un mundo chilla adentro, un mundo con el que si abrís la cartera hasta podrías conversar largo rato...
Y luego el cierre y ubicar la cartera en la falda como si fuera una mascota.