lunes

fin de la historia

era para decirlo ayer. no sé qué me detuvo, pero lo sigo pensando.
en un momento, nos íbamos a la quinta de coco, nos pasaban a buscar, y llamó luciano diciendo que se habían atrasado, que meli no quería caminar con las ensaladas. yo le había dicho a m, mientras tendía la ropa
-son las doce menos veinte, te lo aviso
-pienso tomar mate diez minutos frente ala compu! le grité. dejame tener mis diez minutos de rutina. entendés? ru-ti-na!! ru-TI-na!
risas explosivas.
pero no sé qué me distrajo. y no llegué a decir que todo lo anterior, lo de que superé mi carácter y no le pegué al sensei, no fue un logro, todo lo contrario, es un penoso consuelo por haber sido cobarde y haberle pegado un buen golpe.
ves? en otras palabras, tendría que haberle dado su merecido. aunqeu no era lo más conveniente porque era un papelón... pero !yo tenía mis razones! hubiera podido defenderme si me culpaban...
me quedé pensando en eso el fin de semana. y llegué a la conclusión de que la envidia del profesor empezó cuando quiso corregirme iakusuki -es un golpe con el puño que es brazo pierna contraria, oisuki es misma pierna mismo brazo- yo hice iakusuki y el profesor, apoyó la palma de su mano en mi puño, haciendo peso con todo su cuerpo, haciendo peso, esto se suele hacer para que el alumno cierre el puño y haga fuerza. al hacer esto el profesor, yo cerré mucho el puño e hice mucha más fuerza de la que estaba haciendo. de manera tal que, sorpresivamente, empujé al profesor y casi lo hago caer al suelo. he aquí que mi espíritu lo arrolló, no sólo fue más fuerte que él sino que lo agarró desprevenido... y este es el origen de su bronca...
en fin.
fin de la historia.