lunes

loco, muy loco...

hacía mucho que no agarraba libros y los tocaba el cartón y las páginas
al tocarlos escuché el sonido de la piel las huellas digitales como dientes serruchando el cartón y el papel, desgastándolos, las huellas digitales intentando atrapar una página, y no lográndolo, porque torpes ajenas por un tiempo al ejercicio olvidaron el peso y el volumen del papel... el sonido vino a hipnotizarme igual que cuando era chica me drogaba con el olor a libro viejo, me parecía que cada uno tenía un olor diferente ,o mejor dicho que cada biblioteca le daba su sello y yo sabía que ese olor era fruto del tiempo y de una determianda situación atmosférica... era como oler el tiempo
pero éste no fue el caso el ruido me hizo acordar al ruido que hacía mi papá cuando abría un libro y pasaba las páginas para leerme un cuento
¿por qué nunca antes había escuchado ese ruido?
respuesta todo este tiempo que no agarré un sólo libro, trabajé en la pastelería y mis dedos y manos se fueron secando y la piel volviendo más ruda -igual que las manos de mi papá que siempre tenía lastimaduras por el trabajo rural- por eso al estar la piel mucho más seca y callosa hacía ruido al tocar el cartón un ruido en el qeu podías percibir las huellas digitales o tal vez las diferentes callosidades y relieves de la piel... un ruido que las manos suaves y humectadas de antes no lograrían...
qué curioso, qué fantástica es la vida y la memoria, cómo un objeto nos puede transportar tantos años atrás?