viernes

cielo arriba, cielo abajo!

hoy salía del trabajo y pensaba ¿no va a llover entonces? para qué traje el pantalón de lluvia? entonces empezó a granizar. piedritas de hielo diminutas. me refugié en un tinglado para ponerme el pantalón. al lado mío, una chica de calzas negras y campera de colores escuchando música. a causa del walkman, no puede escuchar el granizo y no lo ve -no lo escucha, no lo ve, es decir no puede percibirlo-, yo estoy emocionada de que caiga piedra, y agradezco tener casco, pero me gustaría confirmar que lo qeu escucho es realmente verdad, porque las piedras se derriten tan rápido al hacer contacto en la vereda que dudo. llega un motoquero, calculo que para ponerse el traje. aparentemente no piensa sacarse el casco, y me desespera que no me oiga. le empiezo a gritar, es granizo, es granizo, como una sacada, se saca el casco y me dice que sí, entonces considero llegada la hora de partir, ya que, como tengo casco, no hay peligro de que ningun pedregullo me golpee la cabeza. y si así fuera, hasta lo consideraría un masaje relajante... el masaje fresco del granizo en la cara es muy lindo. y, descubrí que me gusta mucho el frío en la nariz. a los dos minutos, salió el sol con toda Y ... el cielo se puso celeste y lleno de nubes blancas y regordetas... reflejadas en el asfalto recien mojado, fue entonces como estar en el cielo, cielo arriba, cielo abajo... el vértigo se cortó porque unos motoqueros interceptaron mi camino y tuve que subir a la vereda y al bajar me resbalé, pero por supuesto dominé la situación y sólo exclamé buah!, tipo lo que me faltaba...
yo estaba en el cielo, y mi padre también, naturalmente ya que era meteorólogo hubiera estado entusiasmado con estos eventos que sin duda habría predicho... por eso pensé en él. ¿ves? cuando un ser querido está en el cielo y en tu corazón, el cielo está también en tu corazón, cielo arriba, cielo abajo!